11/26/2008

Hasta ti

Diosa de diosas, reina de reinas, que mi infidelidad a ti se pierda en lo infinito y continuo de tu ser.

A veces curva, a veces con forma de espiral. Siempre expandiéndote, siempre viajando. Tú has hecho que yo parta, tú me has llevado a lugares que pocas personas conocen. Tú has hecho que yo forje, desde lo más profundo, una promesa, que aunque de elevado precio, compensa de sobra.

Perdóname te repito, mi infidelidad, y vuelve a abrazarme como sólamente tú sabes. Haciéndome ver la realidad a través de infinitos prismas translúcidos. Con destellos relucientes, como los que dejas a tu paso.

Déjame respirar sólo para tí, abrazando a todo lo que existe con cada aliento, a veces acelerado, otras veces lento como los segundos antes de tus besos que se hacen eternos. Eternidad. Como la que me haces arañas con mis manos cuando me elevas con tu fuerza. Quiero bailar todo el tiempo posible contigo en la también eterna canción.

Con cada abrazo me liberas de una cadena. Con cada dificultad me regalas una lección. Cada día me haces sentirme más afortunado, cada paso, más fuerte.

Así, me pongo a tus pies. Querida LIBERTAD.


1 comentario:

  1. ¡Qué bueno! Aunque no deja de ser paradógico postrarse a los pies de la propia libertad.

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