6/10/2011

¿Qué está pasando? El estirón de la consciencia



Hace unos pocos años, era impensable que alguien hablara a diario o en cualquier medio de información masiva acerca de masones, Illuminatis o conspiraciones de Acuario. En muy poco tiempo, está claro que algo ha cambiado radicalmente.
¿A dónde nos conduce todo esto? ¿Estamos cerca de la liberación final, como dicen unos? ¿Es sólo otro número de teatro para engañarnos y así cambiar algunas cosas para que nada cambie?¿Un poco de las dos cosas?¿Ninguna?
Se dice que los niños experimentan ciertas etapas en las que, por lo que sea, el crecimiento corporal se ve acelerado exponencialmente en un corto intervalo de tiempo, enfermando un poco a veces. Coloquialmente se habla de “dar un estirón”. Así, posiblemente estamos viviendo tiempos en los que la consciencia está creciendo más rápidamente que nunca, probablemente debido a alto número de seres viviendo a la vez en nuestro planeta, a la velocidad con la que se mueve la información, a influencias cósmicas o simplemente porque sí, porque toca. Esta etapa crítica, una especie de adolescencia cósmica trae consigo una superación de viejos paradigmas, y una apasionante, aunque confusa y oscura labor para confeccionar con éxitos otros paradigmas.
¿Cual es nuestro papel en todo esto? ¿Hay acaso realmente algún papel asignado para nosotros? ¿Hay en definitiva, diferencia entre “destino” y “libre albedrío”o son sólo dos conceptos relativos de nuestra limitada y aún no domada mente racional?
No sabemos hasta qué punto estamos aquí voluntariamente o somos víctimas de la casualidad o de alguna misión que no alcanzamos aún a entender, pero es posible que estas respuestas no sean el lugar apropiado desde donde partir, sino el destino, una vez hayamos alcanzado cierta madurez espiritual, cuando el tercer ojo deje de ser un concepto exótico para convertirse en la piedra angular de nuestra percepción de la realidad.
En definitiva, si interpretamos esta época de cambios acelerados como respuestas absolutas tales como “es el fin de los tiempo” o “estamos cerca de la liberación definitiva” estaremos cayendo de nuevo en las trampas mentales de la especulación, y del alejamiento de la experiencia directa que nos privarán de disfrutar, sufrir y en definitiva vivir intensamente esta época tan peculiar que nos ha tocado vivir, cambiando unos ojos abiertos de par en par en un gesto de sorpresa mística por una mirada pasota y muerta del que cree saberlo todo y está atrapado en su propia y vieja cárcel conceptual.