9/13/2011

No soy de aquí, no soy de allá


How long shall they kill our prophets while we stand aside and look.”

- Redemption Song, Bob Marley


Normalmente las personas que hablan de Cristo, no son santos de mi devoción. Por supuesto, como en todo, hay excepciones, y la consciencia no entiende de etiquetas, divisiones y dogmatismos.Por si acaso, soltaba perlas como “Padre nuestro que estás en los cielos, ¿cuándo nos vas a librar de tus representantes en la Tierra?”. Hoy he leído que hace un par de meses mataron a Facundo Cabral, de la misma manera que otros portadores del mensaje pacifista como pueden ser Gandhi o Lennon.

Su vida bien parece sacada de una historia de ficción. Con una infancia plagada de dificultades, no recibió educación formal, sumido en la pobreza y abandonado por su padre, encontró la iluminación y su vocación con un mendigo que le llamó “principe”. Facundo, bajo de moral, en un principio se enfadó creyendo que el sin techo se estaba burlando de él. El desconocido, le aclaró que dado que todos éramos hijos del rey del Universo, no había ironía alguna en sus palabras. Facundo, no necesitó más para recorrer más de 100 países tocando sus canciones y usando sus sencillas palabras para inspirar y levantar el ánimo de una gran cantidad de personas.

Su aparente sencillez encapsulaba una fuerza y coraje fuera de lo normal, superando la cárcel, su pasado marginal, la muerte prematura de su mujer y su hijo, un cáncer...

Aunque nunca formó parte de organización política alguna, los agentes de Babilonia no tardaron en perseguirlo durante la dictadura Argentina y quizás también tuvieron algo que ver en su muerte, como apunta Rigoberta Menchú, que comparte título honorífico de la Unesco. Y es que su visión pacifista, profunda y enfocada en el presente, supone un auténtico peligro para el putrefacto sistema establecido.

“El que se fue simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. No hay muerte, no hay mudanza.”